La escritura como terapia


martes, 12 de mayo de 2026

Si te lo digo en un circo, creerás que es broma

Lo han vuelto a hacer. La misma mierda de siempre. Dinero, con condiciones, para servir a los intereses globales.

Esta vez el objetivo era colársela a una creciente masa de espectadores que reniegan del cine español por la evidente y ya sumamente molesta politización, más por postureo e interés que por convicción, de gran parte de sus artífices que, por otra parte, oponen bien poca resistencia a difundir la doctrina oficial si es a cambio de trabajo o de las tristemente famosas y controvertidas subvenciones.

La operación, simple y eficaz, ha consistido en financiar indirectamente la última película de Santiago Segura, “Torrente presidente”, haciendo pasar a éste como un espíritu libre, adalid de la libertad de expresión y pensamiento y campeón nacional de la taquilla que, honesto donde los haya, no ha recibido subvención alguna.

Decir que Santiago Segura no ha recibido subvenciones es una verdad a medias, ya que según él mismo ha reconocido ha recibido inversiones privadas que, por razones que desconozco, han gozado de importantes desgravaciones fiscales, lo que no deja de ser una forma indirecta de recibir dinero público.

De entre estas inversiones, destacaría yo y se lo callan Santiago Segura y la IA de Google, resultan muy llamativas las colaboraciones de Antena 3 y de Netflix, empresas que defienden y difunden sin apenas disimulo el relato de la causa global. Pensar que financian sin imponer condiciones resulta, a estas alturas, de una ingenuidad pasmosa.

Pero es que además el Santiago Segura del primer Torrente no es, ni de lejos, el de ahora. Sencillamente se traicionó a si mismo por dinero y por comodidad, pasando de películas valientes, divertidas, frescas y gamberras, gustasen o no, a bodrios de una corrección política nauseabunda, y por ello generosamente financiados, como la inefable saga de “Padre no hay más que uno”. Con “Torrente presidente” le ha tocado corresponder a tantos años de respaldo financiero, y de éxito, representando el papel de disidente. Cordero con piel de lobo. Disidencia controlada.

La película usa con un cinismo insultante la “psicología inversa” para, encuadrando asuntos serios de nuestro panorama nacional e internacional en una repetitiva y grotesca astracanada sin valor cinematográfico alguno, desactivar lo que de verdad pudieran tener. Véase si no, la última escena, la del globalista que explica sin tapujos el “modus operandi” de la élite a la que pertenece, y que no es otro que controlar los movimientos de la política mundial colocando en puestos de responsabilidad y decisión a sus fieles servidores, como Torrente en la película, a los que riegan de dinero para asegurarse su obediencia y a los que, llegado el caso, someterán mediante chantajes y amenazas.

Cómo creerlo, se pregunta el espectador, si se me cuenta formando parte de una entretenida comedia. Es solo una película...es cachondeo...no es verdad...solo un conspiranoico lo podría creer, concluye satisfecho.

Verdad convertida en grotesca broma. Un maquiavélico movimiento, justo es reconocerlo, sumamente eficaz. Un gol por toda la escuadra a los unos y a los otros. La progresía calla sin saber qué decir y las derechitas se deshacen en elogios sin vislumbrar la trampa.

Cine de mercenarios. Manipulador y bien pagado, pero carente de honor. 

viernes, 8 de mayo de 2026

Había una vez un barquito chiquitito

En palabras de Klaus Schwab, Ex-Director del Foro Económico Mundial, “La narrativa superará sistemáticamente a los datos en su capacidad para influir en el pensamiento humano y motivar su acción”. Ya están, de nuevo, volcados en ello.

La historieta del “barco de la muerte” repite, casi literalmente, la secuencia de “hechos” experimentada con el cuento del pangolín.

Es la “emergencia sanitaria” la mas eficaz de las emergencias por lo que de amenaza a la vida tiene. Nada causa mayor terror en la población que el miedo a la enfermedad y a la muerte. Ellos lo saben, y vuelven a la carga con lo mismo.

Contradicciones flagrantes detectadas en los primeros días del lanzamiento de esta truculenta historia nos ponen en guardia ante el mas que previsible nuevo intento de manipulación y sometimiento, que en su día tan buen resultado les dio.

Llamativo es que la OMS, prácticamente cadáver por el desprestigio que siguió a su “gestión” covidiana y por la retirada mas que justificada de USA y Argentina de entre sus filas, se entere del fallecimiento de dos personas en un barco en alta mar y capitanee desde ese mismo instante las acciones a llevar a cabo para afrontar el hipotético peligro que ello supone. Debe ser que tiene informantes en todos los barcos que surcan las aguas de nuestro planeta y que la muerte de estas dos personas sobre una población mundial de miles de millones es señal inequívoca de extrema gravedad y hace necesaria su intervención. Además, para colmo de desvergüenza, este repugnante organismo, recordemos que privado y cuyo principal inversor es la fundación del inefable Sr. Gates, aprovecha la coyuntura para pedir a los dos países citados que se replanteen su reingreso, cuando lo deseable sería asistir a su desaparición. El Gobierno argentino, mas allá de las simpatías que provoque en cada uno, ya lo explicó maravillosamente bien cuando decidió abandonar la OMS:

La OMS fue creada en 1948 para coordinar la respuesta ante emergencias sanitarias globales, pero falló en su mayor prueba de fuego: promovió cuarentenas eternas sin sustento científico cuando le tocó combatir la pandemia de COVID-19.

Las cuarentenas provocaron una de las mayores catástrofes económicas de la historia mundial y, acorde al estatuto de Roma de 1998, el modelo de cuarentena podría catalogarse como un delito de lesa humanidad. En nuestro país, la OMS respaldó a un gobierno que dejó a los niños fuera de la escuela, a cientos de miles de trabajadores sin ingresos, llevó a comercios y PyMEs a la quiebra, y aún así nos costó 130.000 vidas.

Hoy la evidencia indica que las recetas de la OMS no funcionan porque son el resultado de la influencia política, no basadas en la ciencia. Además ha confirmado su inflexibilidad para cambiar su enfoque y, lejos de admitir errores, elige continuar asumiendo competencias que no le corresponden y limitando la soberanía de los países.

Urge repensar desde la comunidad internacional para qué existen organismos supranacionales, financiados por todos, que no cumplen con los objetivos para los que fueron creados, se dedican a hacer política internacional y pretenden imponerse por encima de los países miembros.

Se puede decir más alto pero no más claro.

La OMS, para hacerse querer, ha comenzado a “gestionar” esta “nueva crisis” desestimando el tratamiento “in situ” y trasladando a Europa (Canarias) a los afectados para desde allí distribuirlos a cuantos mas países mejor. Porque es nuestra “obligación moral” y nuestra pertenencia a la Organización nos obliga. Una mentira más. Unos genios. La OMS en estado puro.

Los medios de comunicación, por su parte, a lo de siempre. A propagar el terror obedeciendo a quienes generosamente les financian y con la chulería que se gastan incurriendo en innumerables contradicciones que alarman innecesariamente al pueblo y de las que nunca deben rendir cuentas. Los “expertos”, los mismos de la pandemia covidiana, han vuelto a salir de sus cuevas. Los titulares, igual de alarmistas, como el que llevan poniendo durante dos días en un programa de Antena3 y que reza “Virus mortal rumbo a Canarias”. Muy tranquilizador.

Es imposible tragarse las horas y horas que estos medios están dedicando a este tema, pero con ver y escuchar un poquito, ya se observan esas contradicciones.

Primero se transmitía de roedor a humano, luego, merced a una variante, de humano a humano también. Primero el contagio se producía por contacto muy estrecho con intercambio de fluidos, luego simplemente respirando, en un espacio cerrado, el aire previamente exhalado por una persona o animal contagiados. Primero la mortalidad era del 10-15%, ahora es del 40%. Y las personas que escuchan esto pues como pollos sin cabeza. Igualico, igualico que en el cuento covidiano.

Pues bien, llegados a este punto todo parece indicar que estamos ante un nuevo intento de episodio pandémico, instigado por los poderes supranacionales de siempre y sirviéndose de sus gobiernos títeres, España entre ellos, y de la impresentable y fiel OMS.

El resultado ya lo conocemos, pues de experiencia nos debió servir lo vivido.

Si les dejamos, volverán a humillarnos, a encerrarnos, a enfermarnos, a arruinarnos y, en última instancia, a matarnos.

No lo comentemos, no mostremos preocupación alguna, no lo difundamos, no le demos importancia. Es un montaje. Si lo ignoramos, como cuando el mono, los jabalís y las gallinas, probablemente lo dejarán estar.

Y si no es así, toca desobedecer, rebelarse y hacerles frente.

Supongo que no queréis pasar otra vez por lo mismo.

Espero que así sea.